Nicolás Riveros, ¡un campeón del patinaje de carreras!

Jun 20, 2017   //   by lyda.avila   //   noticias  //  No Comments

Nicolás Riveros, un campeón del patinaje de carreras

Nicolás Riveros Cortés es un joven bogotano, un gran talento del patinaje colombiano y una de esas personas que hace que ir a la pista sea una experiencia inolvidable: ¡Pasión, ganas, fuerza, técnica de patinaje y un estilo único e inolvidable! Quien conoce sus modales y su amable sonrisa, reconocerá a Riveros por donde vaya… o por donde ruede.

Una historia con corazón:

Nicolás Riveros Cortés con sus patrocinadoras

Detrás de este campeón están una mamá incondicional y una tía todo terreno: Doris y Rossy. Dos personajes inconfundibles que han estado ahí, a veces en cuerpo, a veces en la distancia, a veces con la camarita persiguiendo al sobrino, pero siempre siendo parte activa de cada triunfo, de cada tropiezo, de cada momento importante para Nicolás: ¡En las buenas y en las malas!

Un día, su mamá Doris paseaba en bici por el Parkway en Bogotá: ¡Y se encontró con un campeonato de patinaje! ¡Terminó encantada con unas competencias de niños que corrían en patines a gran velocidad! Por ahí andaba Luz Mery Tristán, a quien admiraba como deportista. Su mamá emprendió una misión y averiguó todo lo necesario para que Nico comenzara a patinar. ¡Él andaba como pez en el agua en sus clases de natación hasta que llegó al patinaje!

Como muchos de los mejores patinadores bogotanos de la generación de Nicolás Riveros, él comenzó a patinar en el parque el Jazmín con ‘Sobre Ruedas’. En esta escuela de formación muchos de los más reconocidos patinadores bogotanos han dado sus primeros pasitos rodando con Hirlesa Viscaíno.

Las primeras botas de Nicolás Riveros: ¡Planeta Roxa!Nicolás comenzó a gatear (¡Sí, le preguntamos de todo a la mamá!) braceando y agarrando el mundo entre sus manos, afanado por conquistar el planeta a toda velocidad. Así y como un chico muy precoz aprendió de su abuelo, un gimnasta retirado, a sostenerse fuerte del pasamanos y a pedalear en su bici cuando a penas tenía 2 añitos: ¡Arriesgado, alegre, fuerte y decidido…(desde chiquito)!

Riveros comenzó a ir al Jazmín, con los patines heredados de una vecina: Unos super quads con coderas y rodilleras. El siguiente año su tía Rossy le regaló sus primeros patines, unas naves del planeta Roxa de color azul, para las que se fue ahorrando, hasta que llegó el día de ir a la ‘Clínica del Patín’ en la 5ta con 17 en Bogotá: ¿Nunca fue? ¡De lo que se perdió! Un lugar que hace parte de la historia del patinaje bogotano: ¡Allá le compraron sus primeras boticas a Riveros!

¿Y qué dijo, que sin casco? Pues una amiga de la casa le regaló el que sería su casco por los siguientes 3 años: ¡Un casco con Mickey Mouse! (Riveros nunca nos va a perdonar andar hablando de estos ‘detalles’ tan personales.)

Nicolás Riveros un campeón del patinaje bogotano

Tiempo para el Salitre:

Un talento como Riveros va creciendo y buscando nuevos retos, nuevos escenarios y nuevo club. Se fue para Tequendama a entrenar con Anward Cádenas. En Tequendama estuvo 10 años y comenzó a viajar a campeonatos nacionales, siempre en compañía de la abuela, de la tía Rossy o de Doris, la mamá, quien todavía siente el corazón romperse en pedazos cuando lo ve caerse y los raspones le duelen más que al mismo Nicolás: ¡Mamá de patinador entiende!

Mientras entrenaba, competía y crecía organizó su tiempo escolar incluso asistiendo a sus clases de inglés desde los 8 hasta los 16 años: ¡Todos los sábados con disciplina de patinador!

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¡El reto del hijo deportista de alto rendimiento!

Nicolás ha cambiado muchos esquemas dentro de su familia y cuenta con una mamá incondicional que sabe que su hijo se ha dedicado al deporte de alto rendimiento: ¡Lo apoya en todo! No es fácil aceptar una montaña rusa en la que se madruga, se trabaja fuerte, se vive al límite, se come diferente y prácticamente todo depende del bolsillo familiar. La recompensa está en la emoción de cada competencia, la alegría de las victorias: ¡con colección de medallas y fotos! El estrés cuando las cosas no se dan según se planean y la mezcla de orgullo por verlo luchar con tanta pasión por lo que quiere.

Nicolás Riveros, un campeón del patinaje de carreras

No es una tarea fácil para la familia. ¡Dedicar 24 horas al deporte no es para todo el mundo, el tiempo va pasando y la universidad lo está esperando! Una encrucijada entre el corazón y la cabeza: ¿Cuál sueño persigo?¿Cuál me anima y me apasiona? ¿Cuál hace vibrar mi vida? ¡No es fácil de entender! ¡No es fácil ser mamá y menos de patinador!

Nicolás Riveros caballero de la pista ovalada…

Si algo tiene Nicolás, que siempre le hemos admirado, es su forma de competir. Para su mamá es un orgullo saberlo como un representante del juego limpio: ¡Riveros tiene espíritu deportivo! Es un hombre justo, compite con lealtad y por eso es tan emocionante y especial verlo en pista.

Nicolás fue bien formado y educado desde la casa y el patinaje ha complementado esas bases. Desde el deporte Riveros ha crecido como ser humano. Tiene un estilo de vida centrado en hábitos que mejoran su desempeño deportivo. Es disciplinado y se conoce. El patinaje lo ha hecho persistente y de alguna forma tolerante al fracaso: ¡Se celebra como campeón cada triunfo y así se asume la frustración!

El patinaje ha traído a Nicolás el orgullo de estar entre los mejores de Colombia, intercambiar con diferentes personas y culturas, y lo ha hecho una mejor persona, más tolerante e integral: física, mental, espiritual y socialmente. Riveros es feliz entrenando y su sonrisa más bonita siempre la veremos en el pódium. Pero perseguir un sueño tiene su nivel de sacrificio y Nicolás en el patinaje ha hecho bastantes: Aguantado gritos, amargas despedidas, caídas fuertes y desengaños de esos que llegan cuando vas creciendo como patinador y como persona en este mundillo del patinaje. Sin embargo aplazar su ingreso a la universidad es una de sus mayores renuncias para ser deportista.

Los ángeles de Riveros

En Nicolás se reúnen todas las realidades del patinador. En Bogotá nunca ha existido una cultura de apoyo a sus patinadores: patrocinios o gestión de la liga para conseguirlos no existen. El que patina lo hace porque quiere, le gusta, le apasiona y tiene la plata. Riveros ocasionalmente ha recibido el reconocimiento de empresas privadas. Pero su patrocinador principal siempre ha sido su familia: El abuelo Jorge incondicional en cada paso. La abuela Leonor, la tía Rosana y por supuesto su mamá. ¡Las familias del patinaje que hacen que el deporte sea posible! ¡Ángeles en la vida de Riveros que han hecho posible que se dedique al alto rendimiento!

Nicolás Riveros el campeón

Nicolás ha logrado en cada etapa de su vida deportiva todo lo que se ha propuesto: Tiene colección de medallas personal. Ha sido Selección Bogotá, Selección Atlántico, ha sido campeón Nacional en diferentes categorías y ha podido con esfuerzo, dedicación y disciplina mantenerse entre la élite del patinaje nacional: ¡Reuniendo campeonato tras campeonato los puntos para estar en la lista de los ‘elegidos’! Le ha apostado a conseguir un cupo en la Selección Colombia y por el momento es el único ‘pendiente’ que le queda.

Nicolás Riveros coleccionista de medallas en el patinaje de carreras

Él sabe que Colombia es el país campeón del mundo y como campeón él quiere vestirse de gloria y de Selección Colombia. ¡Pero no es tarea fácil! Cada Selectivo es un minimundial. Cada Selectivo maneja situaciones que no dan mérito exclusivamente a lo deportivo. Talento le sobra. Disciplina es su estilo de vida. Experiencia tiene a punta de crecer rodando por las pistas de Colombia. Sin embargo ese cupo significa luchar contra los mejores del mundo.

Acabamos de tener un Selectivo en Cartagena y como Nicolás muchos patinadores colombianos dejaron sudor, ganas y sueños en cada prueba tratando de ganar su cupo en la Selección 2017. ¡Pero no se les dio este año! Sentimientos encontrados, rabia, frustración después de todo un ciclo de intensos entrenamientos. ¡Pero NADIE les quita lo bailado! Hay que ser, sentirse y mantenerse con mente de ¡CAMPEÓN! Porque eso son: ¡Eso es Nicolás Riveros! Más allá de una Selección está la vida y en cada etapa de su carrera deportiva Nicolás nos ha mostrado de qué está hecho: ¡Un hombre de bien que más que medallas va dejando historias de vida y una gran huella en la pista!

Nicolás Riveros, un campeón del patinaje de carreras

Nicolás es un joven colombiano a quien conocimos desde los inicios de patines.co. Lo hemos visto crecer, madurar y conquistar pruebas, pistas y situaciones deportivas difíciles. ¡Nicolás nos ha enseñado de patinaje, de sueños y de cómo una sonrisa abre puertas y corazones! Por eso decidimos escribir sobre él. Porque sus ‘aguateras’ Doris y Rossy además de ADN le han heredado don de gentes. Ellos han hecho siempre un buen equipo. Seguro que en lo que viene para la vida de Nicolás ellas serán su respaldo y compartirán sus alegrías.

En palabras de su mamá Doris: ‘Siempre serás mi bebé aunque ya seas un gran hombre, y eres un gran campeón. Tú decides qué hacer y si quieres seguir luchando por tu sueño.’ Decisiones de vida que una mamá ‘pata’ sabe cómo respetar y acompañar.

La vida no es fácil. El patinaje no es fácil y más allá de lo deportivo sobrevivir en este ambiente es casi imposible: ¡Por eso cada logro cuenta! ¡Por eso más allá de la frustración hay que conservar la perspectiva realista y no olvidarse de quién es uno! Saberse campeón. Entender que cada lucha y cada caída solo nos hacen más fuertes. Saber que un selectivo es poca cosa cuando se tiene alma de campeón. Que una Selección es solo una etapa y que la vida ‘es un ratico’. ¡Por eso se vive con intensidad!

Gracias a la familia Riveros porque con su empeño han ayudado a escribir parte de la historia del patinaje colombiano. ¡Un artículo para reconocer a familias como ellos, amorosas, incondicionales y los verdaderos personajes y patrocinadores del patinaje colombiano!

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