¿Ser campeón significa olvidar la educación?

May 2, 2011   //   by lyda.avila   //   noticias  //  No Comments

Campeonato Distrital patinaje de carrerasEl viernes 29 y 30 de abril Bogotá celebró otra fiesta del patinaje de velocidad en el Velódromo Luis Carlos Galán.

Equipos de toda la ciudad se enfrentaron para demostrar en qué nivel andan, qué tal está la competencia y para probarse como clubes, como entrenadores y como deportistas qué avances se han tenido con los duros entrenamientos del 2011.

Todos llegan con aires de gloria y todos enfrentan sus propios temores a la hora de la competencia. Todos al final son ganadores, aunque las medallas no alcancen para Raimundo y todo el mundo.

Y en una fiesta deportiva como esta, uno no puede dejar de preguntarse y cuestionarse. ¡Son tantas escenas que se ven! ¡Tantos gritos! ¡Tantas celebraciones! Que uno no puede evitar ponerse a pensar.

Cuando uno escucha gritos de felicidad y emoción, uno piensa en cuánta adrenalina queda en un escenario después de las competencias. Pero cuando lo que se escuchan son entrenadores gritando groserías a sus deportistas: Niños de entre 11 y 13 años, la cosa ya no es tan agradable:

¡M#@$#@ca pare que NN es el que lleva los puntos!

A uno le da tres vueltas la cabeza y se pregunta: ¿Y no que el deporte es un FORMADOR? ¿Y no que los entrenadores se convierten en un modelo para sus deportistas?

Yo no sé si a punta de “madrazos” se formen campeones. Pero más que las medallas, ¿no deberían importarnos estos “pelaos” en formación?

A veces uno grita de la emoción, de la felicidad… o del dolor. Un entrenador también grita, para dar instrucciones durante la competencia. Pero gritar groserías a los cuatro vientos, NO debería ser el modelo en una práctica deportiva y mucho menos cuando se trata de niños.

Verlos adoptar las mismas posturas agresivas y groseras de sus entrenadores, haciendo reclamos sobre-actuados durante los relevos (por ejemplo) debería darnos la señal de alerta: ¿Ser campeón significa olvidar la educación?

Velódromo Luis Carlos GalánPor supuesto no todos los clubes son así. También se ven clubes que actúan como familias brindando apoyo, soporte y dando un refuerzo positivo a sus deportistas:

  • Un aplauso que se gana con sudor aunque las medallas no lleguen.
  • Un abrazo de alivio, de reconocimiento por el esfuerzo hecho en la competencia.
  • Una palabra de aliento: ¡Se nota que te esforzaste! (Aunque se llegue de último.)
  • Un consejo para hacerlo mejor la próxima vez: Porque a éso se vino a APRENDER.
  • Una corrección hecha con la sabiduría que dan los años y no de los gritos… ni de las palabrotas.
  • Un momento para reconocer no solo al deportista sino a la persona que crece en ése cuerpo atlético.

¿Será que vivimos la fiebre del oro? ¡Esa fiebre que ciega y que hace olvidar hasta el sentido común!

Cada quien tiene libre albedrío, pero a mis hijos más que campeones en un deporte, los quiero formados como buenos seres humanos. ¡Hagamos del deporte el formador del que todos hablan y el complemento en la educación de mejores personas, mejores seres…mejores ciudadanos!

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